Hoy exploramos la tercera aliyá de Bereshit, Génesis 3:22–4:26.
“Yah Elohim dijo: He aquí el hombre es como uno de Nosotros, conociendo el bien y el mal.”
El hombre es expulsado del Edén, no como castigo sino como proceso de tikún —corrección espiritual—. La dualidad entre Caín y Abel representa los dos impulsos dentro del alma humana: el deseo de dominar y el deseo de elevar.
Caín, dominado por la ira, se desconecta del Creador; Abel, por su pureza, se acerca a la fuente. Pero incluso Caín recibe un signo de protección: la misericordia divina nunca cesa.
Esta aliyá nos recuerda que toda caída es una oportunidad de retorno.
Soy el moré Yojanán ben Peretz y esto fue Lejem Shamáyim – Pan del Cielo. Shalom y hasta nuestra próxima Aliyá de Torá.
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